A TI QUE RESPIRAS, MIRA CÓMO SE HACE UNA DIOSA.

Nace sin mapa, con el alma en blanco, y el mundo le canta bajito: “complace”, le susurra “sé buena” con voz de río manso, y ella escucha el eco, lo besa, lo deshace. Lo deshace en las manos y lo vuelve encaje, trae de fábrica dos pulmones y un milagro: la magia de hacer templo donde solo hubo cauce, es sagrada porque en la grieta florece y renace. Viene con hechizo de por vida, sin repuestos, si se rompe se cose sola con hilo de sus restos, le intentan grabar “callar” adentro del pecho, pero ella conjuga distinto: “yo me nombro, me traje”.

Ella elige, ella renace, ella nombra su camino y lo deshace. Ella elige, ella renace, no hay yugo que su barro no rechace.

El “no molestes” se disuelve en su lecho, nace “me habito” y le echa raíz en la cisterna, prueba el mundo con rodillas de mercurio vivo, se cae, se alza, y esta vez aplaude su pierna. Aplaude su pierna porque el golpe es maestro, le llega la luna en el cuerpo sin pedirle caja, con ella un oráculo nuevo: “decide si eres matriz”, el espejo no condena: le devuelve sus actrices. Le devuelve sus actrices y su propia calma, ya no la tallan rota a su imagen con alma, ella esculpe su barro y le sopla su propia alma, y elige su rezo: libros, caminos, amor o rezo.

Ella elige, ella renace, ella nombra su camino y lo deshace. Ella elige, ella renace, no hay yugo que su barro no rechace.

Sabe que el “no” es escudo que forja en el pecho, “justifica tu deseo”, le gritaban del estrado, y ahora canta bajito y los deja sin objeto, abre caminos porque elige, no por juez ni por hado. Si enciende FUEGO DE MADRE – Deméter en el cauce, cría vidas y duelos, pero el altar guarda sus anhelos, si enciende FUEGO DE CREADORA – Artemisa en la vena, pare empresas y arte, y el coro calla la nena. Si enciende FUEGO DE VÍNCULO– Hera en el parte, sea base o danza, el canto cambió: “elige, ama, acompaña”, y ella decide si el “nosotros” la suma o la empaña, si se va, es “valiente”. Si se queda, es “sabia”.
 
Ella elige, ella renace, ella nombra su camino y lo deshace. Ella elige, ella renace, no hay yugo que su barro no rechace.

Si brilla mucho ilumina, si descansa es “renuevo”, siempre encuentra tiempo para ser morada, el cuerpo cambia el pacto y ella firma la alborada, mudar de piel es su rito: SACERDOTISA – Hécate que reza. Hécate que reza y quema lo viejo, desenrolla el papiro donde guardó “lo que quería”, reclama el trono sin dar más explicadas, ya no pide permiso: decreta. Ya no explica: completa.

Su psique es sanctum que el mundo no traduce, porque oculta lo trascendente que valora y atesora: Observación que desnuda, ética que no se tuerce, pasión que quema, locura que explora. Respeto que sostiene, cambio que la nombra, lealtad que es roca, convicción que no implora, devoción que es rito sin pedirle sombra. Le encanta ver el alma ajena, leer su aurora, y sabe que a veces erra, confunde y desdora, pero hasta en el error su búsqueda la honora.

Ella elige, ella renace, ella nombra su camino y lo deshace. Ella elige, ella renace, no hay yugo que su barro no rechace.

No somos linaje sagrado porque no sangramos jamás, somos linaje sagrado porque sangrando, elegimos más, con el mismo barro hacemos hija, templo o verso, y al barro le llamamos “vida” sin que nos dé perverso. Completa se es cuando tu “sí” no te vacía. Legado final: nos pertenecemos de la cuna al suspiro, ese es el único conjuro que no admite retiro ni tiro.





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