EL CATEDRÁTICO SIN AULA 📚
Antes fui cuaderno abierto
con la hoja sin renglones.
Él pasaba sin ser cierto,
yo dictaba mis renglones
con anónimos de flores
que frenó con sus razones.
_Era tinta de novicia
buscando canon en roces._
Me alejé con los errores
y un examen de ilusiones.
Hay miradas que dan cátedra
sin tenerte en el listado.
La suya fue puente extraño,
no hacia el beso, hacia el tratado.
No busqué su boca cerca.
_Busqué el lomo encuadernado
de un saber que huele a sótano,
a biblioteca con musgo,
a códices que se leen
con el dedo y sin orgullo._
Te suspenden la gramática
del deseo no cursado.
_Te corrigen el suspiro
con bolígrafo prestado._
Y tú estudias el silencio,
lo traduces, lo decoras,
le das marco de excelencia
a una ausencia que demora.
Se casó con la campana
que yo nunca había oído.
_Yo era eco en el pasillo
de un claustro que no hizo nido._
Me senté en la última banca
del teatro no elegido.
Le seguí el programa lento,
mensajes en diferido,
_sílabas de relicario
para un hambre sin horario._
No era amor de pasillo.
Era estatus con brillo.
_Era el sello en lacre antiguo
sobre un sobre sin destino._
Yo no entraba en su anillo,
pero entraba en su bolsillo
de “a ver qué tanto insisto
sin moverme del banquillo”.
Fui madre y sonó el timbre.
_La placenta trajo nombre
y el nombre trajo deshielo._
Algo en él cambió de timbre.
La constancia que me diste
fue la cuerda del aljibe:
_me izaba para mirarme
y soltaba si era firme._
No lo vi al enamorarme.
No lo vi con sus señales.
Lo vi cuando otra pupila,
_con mi misma sed de archivo
y el concepto en modo astilla,_
entró torpe a su vigilia
y me devolvió la orilla.
_Era espejo con mi grieta,
con mi letra y mi libreta._
Ella, rota y confundida,
fue la luz no pretendida
que alumbró la tesis fría:
no era caso, era estadía.
No es narciso de vitrina.
Es ensayo con cortina.
_Destila en cuarto cerrado
esencias de lo negado._
No las mata como en cuentos.
Las perfuma y las atonta.
_Les roba el norte del pulso
con un frasco sin enmienda,
y las deja en la vereda
olfateando su contienda._
Camina de corbata fina,
con silencio de oficina,
_con óbolos en los ojos
por si cruzas su neblina._
Guía mudo entre la bruma,
como barca sin bocina
que promete la otra orilla
y te ancla con la espuma.
No me diste la lección.
Me usaste de pizarrón.
_Fui tiza de tu pizarra
y también la borradora
de tu letra sin palabra._
Y mi amor, que era tan torpe,
fue la purga de tu corte.
_Jarabe de ipecacuana
para tu ciencia profana._
Te vomité del sistema
como se escupe el veneno
cuando el cuerpo ya condena
al alquimista sin credo.
Hoy deshago el cuadernillo.
_Rompo el círculo y el grillo
que cantaba en tu molino._
Hoy me pongo el anillo
que no espera su apellido
para darme por valido.
No era amor lo que pedía.
Era el mapa que leía
en tu frente de vigía,
_pensando que era bahía
cuando solo eras cuantía._
Que se quede su oficina,
su corbata, su doctrina,
su barca de sombra fina,
su frasco sin etiqueta,
_su biblioteca velada
donde toda alumna grita
y ninguna se acredita._
Yo me quedo con mi tinta,
con mi cría, con mi esquina.
_Con la sal que ya no inclina,
con la voz que no declina._
Con la mujer que camina
sin buscar en la vitrina
a un maestro que no enseña
porque vive de la intriga.
Entre más lo leo me lleno de suspiro.
ResponderBorrarInfinitas GRACIAS por tu tiempo. Me complace que sea de tu agrado. Abrazos 😊
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