MANUAL DE USUARIA: PLANIFICACIÓN Y CONTROL DE UNA VIDA EN TRÁNSITO

Planifico con gigantes la demanda de las plantas fabricantes,  
y un “qué bien lo llevas” me desarma la maña.  
De cara al cliente soy S&OP que no falla,  
por dentro soy auditoría que nunca calla.  
Por eso el desvío se clava en la entraña:  
la firmeza que entrego, por dentro me daña.  

Mi afecto no viene con lazo ni con caña.  
Mi afecto es forecast, es curva, es hazaña.  
No digo “te quiero” si la frase no apaña:  
lo digo asegurando que no falte mañana.  
Gestiono inventarios de leche y paciencia,  
de abrazos con punto de nueva cadencia.  
Calculo lead times de miedo y de ausencia  
para que mi casa no entre en carencia.  
Y si hay rotura, me apunto la falta  
como si fuera yo la planta que salta.

Heredo el proceso de zurcir la mañana,  
pero ya no firmo la orden tirana  
de coser mi vida si el hilo me daña.  
Estoy migrando a versión más humana:  
bordo el pedido, mas no me desgana.  
Documentar la herida es mi nueva campaña:  
si la cuento bien, la próxima no engaña.  

Mi min/max no distingue pieza de entraña.  
Es política única, entera y extraña.  
Anticipo el riesgo antes que la hazaña,  
detectó la alerta si algo no encaja:  
sin recambio, sin red, sin voz que te taña.  
Me adelanto al paro. Y eso me araña.  
Me hace crítica y también me restaña.  
Mismo ratio: cuidar así me empaña.  

Convierto la merma en lección que acompaña.  
La ojera, el retraso, la estiba que daña.  
Otros maquillan la línea que araña.  
Yo la registro, la analizo, la baña  
la luz del informe que no se amaña.  
Por eso mi ficha y mi verso se ensaña  
en decir lo mismo sin piel ni cizaña.  

Mas tengo un freno que no está en mi caña:  
la culpa heredada de quien no desayuna.  
Si paro diez minutos con mi cría, me empaña  
la alarma legada de abuela que no acuña  
descanso. Ya la oigo. Ya sé que es patraña.  
Y toca cambiarle el PLC a la cuña.

Trabajo con horizonte aunque cobren la saña  
del corto plazo que al resto le extraña.  
Mido disponibilidad de la campaña  
del relevo futuro que mi nombre acompaña.  
No quiero que herede mi KPI de legaña.  
Soy planner de mi sangre, de mi propia cabaña.  
Lanzo órdenes firmes para la mañana:  
escribo, registro, dejo mi hazaña  
como procedimiento, ruta y compaña  
para quien venga después con mi misma mañana.  

El sistema aprendió otro idioma que baña  
la vieja señal con nueva campaña.  
No migra el dato para perder la maña,  
migra el proceso para ampliar la tamaña.  
El cambio de planta no rompe la caña:  
enseña que el lote raíz también se amaña.  
Y aunque inicié desde cero en playa extraña,  
no empecé sin criterio, sin plan, sin campaña.  
El futuro se lanza con orden tamaña,  
con culpa ajustada y con la mesa con caña.  
Moraleja trazada con tinta que no empaña:  
Quien planifica a todos también se daña  
si no se carga en el MRP como pieza que apaña.  
Así que me añado al plan con fuerza y maña:  
referencia de madre, de guía, de alma que no se amaña.


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